Hay tres ejes conceptuales en el episodio que abre las puertas al final: velatorio, bacanal y ataque.

La secuencia inicial, una excelente puesta para magnificar la cremación de los héroes, enlaza con el episodio anterior y es clave para entender cómo va a proceder cada uno de los personajes en el futuro. Hay una pérdida diferente para cada uno: para la líder, su hombre de confianza. Para el líder, la caída de un(a) símil. Para Sam, la desaparición del hombre a su lado. La muerte resignifica y si algo ha sucedido con Game Of Thrones es una gran relectura del universo a partir del crecimiento de cada personaje, del relato en su conjunto, y de su inserción en la cultura pop de la última década.

La secuencia de la gran bacanal es de lo mejor de la serie. Por su timing y su perfección en el relato. Cada mirada se inmiscuye entre los placeres de la carne. Hay una construcción del relato desde el punto de vista de cada personaje realmente magistral. La conspiración crece en medio del deseo. ¿Cómo identificar, más allá de todo, lo que pasa por la cabeza de Arya?

Ese celo incipiente que se filtra entre la borrachera y la lujuria, se consolida en el tramo final del capítulo. En cierta medida, todo lo sucedido funciona como espejo invertido del episodio 2. Si aquel era una última cena en la que se erguían caballeros y se reflexionaba sobre la muerte, este es una gran orgía antes de la batalla. No hay espacio para pensar y eso se traslada a la ambición por el poder: si vencimos a la muerte, ¿cómo podemos perder?

Y ahí se cocina lo más interesante del episodio. El comienzo de la batalla contra Cersei (del avance, del comienzo del ataque) es el de un ejército cuyos líderes piensan más en el futuro político del Trono de Hierro que en pasar el casillero Lannister. Por eso Tyrion, el único realista, arroja la frase perfecta: «Quizá ella nos mata a todos y ya no tenemos que preocuparnos». Y ahí está la fuerza y la estrategia de la pérfida Cersei.

Y ahí, entre dragones que caen y ballestas gigantes, se filtra uno de los mejores diálogos de la serie entre Lord Varys y Tyrion. Un diálgo perfecto acerca de la complejidad de la construcción de poder. Hasta dónde se cede, cómo se logra un consenso, qué quiere cada pueblo de su líder. Algo que vivieron ambos personajes, Cersei y Daenerys, en su camino al reinado. El cara a cara de las damas es épico y perfecto. Gana Cersei con la certeza del golpe psicológico. La falta de convicción y la furia de Daenerys ciega su razonamiento como nunca antes en las últimas temporadas. Como nunca desde que emergió entre las llamas en medio de tribu de Dothrakis. Habrá que esperar para ver si ese mismo poder sirve en los confines de Desembarco del Rey.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here