Una cuestión de identidad

Probablemente, el episodio 2 de la octava temporada, sea recordado como el momento en el que los personajes quedaron a flor de piel. Como si la construcción detallada de los perfiles y características de Daenerys, Jon Snow, Arya, los hermanos Lannister y demás ejemplares durante casi diez años confluyera en un gran vórtice la noche pasada. Fue un episodio que continuó cerrando puntas abiertas (la situación de Jamie en Winterfell, la conspiración de Cersei, el destino/secreto de Jon Snow) pero que giró en torno a la identidad

Cada uno de esos seres se encontró en una situación límite concebida desde su propia subjetividad. Los nativos de Winterfell, presos y a punto de perecer en su tierra querida. Los extranjeros, perdidos, yendo a la batalla en alianza con viejos enemigos. Cada uno construyendo una nueva etapa en su crecimiento personal. «Ya no soy el que era», dice Jamie Lannister como una confesión y lamento existencial.

Era (es) la probable última noche en la vida. ¿Qué haríamos? ¿Qué harían ellos? ¿Qué haríamos nosotros, cada uno de nosotros?. La identidad es la forma que los seres humanos dan al camino, a las opciones. Son las decisiones las que los definen. Brienne eligio ser Caballero y emergió como Sir Brienne of Tarth, como cierre de una de las escenas más hermosas de la serie. Un grupo de humanos al lado del fuego, en vigilia a la batalla, en vigilia a la muerte. Una de las secuencias con más reminiscencias a Tolkien (¿pero acaso el escritor nacido en Sudáfrica no inspiró su obra en las leyendas artúricas?) En realidad todo el episodio es un gran paralelo estético con la mirada de Jackson en Las Dos Torres, segunda parte de la trilogía.

Ahí están los héroes, descarnados, esperando por lo que nadie quiere esperar. En una semana se verá

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here