No fue uno de los mejores episodios de la saga. No tuvo la emotividad de de la inmolación de Hodor o la tensión sádica de la venganza de Cersei. Tampoco esa necesidad de ser «el episodio a recordar».

El mayor desafío que tenía Winterfell (así es el nombre del primer episodio de la octava temporada) en sus 54 minutos era no sucumbir a las expectativas. Y no lo hizo, de ahí su mayor virtud.

Lo que este primer episodio necesitaba era poner las piezas en el tablero, ordenadas, para el despliegue de los cinco episodios restantes. Y lo hizo con creces. Fue un relato perfecto que presentó a todos los personajes y cerró los hilos que habían quedado pendientes en el final de la anterior. A partir de acá, este es el campo de juego, y vamos a jugar. Estos fueron los hechos clave

SPOILERS A PARTIR DE ACÁ

  • La entrada a paso real de Jon Snow y Daenerys. La desconfianza del pueblo del norte. El recelo de Sansa y Arya. La consolidación de Sansa como estratega (quedará ver como lo plasma)
  • El rol de Tyrion como negociador. Su gran charla con Sansa.
  • Cersei como mastermind más allá del pacto de los pueblos para enfrentar a los White Walkers. Deja una incógnita: su obsesión por los elefantes en función de la batalla y sus planes.
  • El encuentro de Jon Snow y Bran Stark. La aparición de Sam y su charla con Jon acerca del destino de su familia.
  • El carácter negociador de Jorah Mormont y Sir Davos
  • El cruce de El Perro Sandor Clegane con Arya
  • El cliffhanger con la llegada de Jamie a Winterfell.

Hay situaciones como el vuelo en dragones de Jon y Daenerys que se podrían haber evitado (¡ay ese final de la secuencia con ellos al lado de la cascada!) pero, más allá de algún detalle menor, es un episodio de una solidez narrativa abrumadora

Parte de lograr encajar bien las piezas antes mencionadas se debe al talento de David Nutter, director de episodio, un veterano de la escuela de The XFiles (dirigió algunos de los mejores episodios) que ya se destacaba como un realizador diferente.

Un claro ejemplo puede ser la secuencia de inicio, con ese niño que corre entre la multitud para presenciar el ingreso de la tropa real en Winterfell, como una abre puertas a lo que se viene.