El conductor mexicano estuvo en Argentina y le concedió una entrevista a Seriemania. Habló sobre el late night show Chumel con Chumel Torres, la política y las redes sociales.

Un set con luz blanca, una mesa con el característico teléfono rojo y un Chumel distendido de camisa blanca, pantalones verdes y saco gris. Este es el panorama del segundo día de entrevistas en un Palermo lluvioso y caluroso. No importa el cansancio y que todavía falte grabar el especial porque el conductor se muestra cálido con cada uno de los periodistas que pasan por la mesa. «Ojalá pueda seguir con esto porque si ahora con 37 lo disfruto, no me quiero imaginar cuando esté viejito con un escopeta quejandome de todo», bromea sobre su futuro teniendo en cuenta que su show ya lleva tres temporadas en HBO y que el 11 de octubre a las 23 estará estrenando un episodio especial basado en su paso por Argentina.

Estamos en un año electoral y es muy difícil no hablar de política, ¿qué se verá en este especial?


Se llama Argentina para el resto de nosotros y buscamos hacer un retrato saliendo de la parte política porque es un país que está muy politizado. Lo que quería exponer es su gran compromiso con la cultura con sus teatros, más específicamente los de barrio que no existen en otra parte del mundo, y también el fútbol femenil que está burbujeando muchísimo. Más enfocados en otros aspectos que los que se conocen de Argentina porque de lo primero que se habla es de Macri y Kirchner y un poco estamos hartos de eso. Lo que quise fue explorar las otras aristas que tiene el país y no la historia que se escuchó ochenta veces.

El programa ya tiene tres temporada y se destaca en el público latinoamericano ¿cómo te llevas con las críticas y la masividad?

Es todo muy intangible porque es gente que lo ve en su casa de manera privada y entonces nunca se llega a sentir esta cosa.

Pero la pregunta iba más para las redes donde tenés más de dos millones de seguidores …

Twitter es el vomitorio de las redes y todo el mundo lo sabe porque podes poner un vídeo de una niña bailando ballet y te hablan de otras cosas como el heteropatriarcado. Entonces, acaba por disolverse el mensaje y con respecto a los haters de Twitter pienso en pick your battles, hay que escoger a quien escuchar y a quien no. 

Cuando hacemos el programa de radio, tenemos diferentes respuestas al mismo post que publicamos en todas las redes. En Instagram suelen darnos animo y Twitter termina pareciendo el perro que ladra siempre que pasas por frente suyo y un día deja de darte miedo.

¿Pensas que muchas veces la gente cae en la autocensura para no confrontar?

Sí, la gente no quiere conflictos con otros que se ven afectados por ciertas cosas. Yo prefiero afrontarlo y decir: “¿estás loco? Es un tweet?” porque parece que fueran muchos los que gritan y, en realidad, son catorce pero el tema es que nadie les hace frente. Es como el síndrome de la cantina donde hay uno hablando demasiado fuerte y todos lo odiamos pero en el momento que uno se para a pedirle que baje la voz, todos estamos con él. Prefiero ser el que se para a pedirle que deje de molestarnos a todos.

Hace poco se debatió mucho en torno a lo expuesto por Greta Thunberg, la activista por el cambio climático, en Naciones Unidas ¿qué opinión te merece?

Me parece padrísimo que la gente empiece a ser consciente de lo que le estamos haciendo al planeta pero me choca que lo estén haciendo sólo en redes. Estamos hablando de gente que está protestando con un latte de Starbucks en la mano. En mi país, por ejemplo, todos estamos con Greta y hasta mi presidente la invitó, el mismo que tiene previstas dos refinerías de petróleo y tren Maya que atraviesa la selva. 

Por un lado, está el apoyo a la niña y por destruimos el planeta. Por eso, prefiero callarme en esos temas y mejor reciclar que apoyar a alguien que busca un cambio al mismo tiempo que no se dicen nada de las refinerías. 

Un poco esto se conecta con lo de Twitter…

En las redes nos gusta quedarnos en el buenismo y eso implica regañar a alguien y decir: “¿ves? soy más bueno que tú”. Creo que eso es lo más dañino de la red y no sirve para nada porque lo único que hace es aleccionar a la gente. Esto me hace acordar a la frase de Emma Watson, una gran feminista que dice que el feminismo no es una vara para pegarle a otra mujer. Me hace pensar en las luchas dentro de los colectivos por ver quien es mejor cuando en realidad deberían llevarse bien para adicionar a gente que apoye ese mensaje. En redes es donde terminan desdibujando los objetivos.

Volviendo al show y a tu trabajo en la radio, ¿dónde te sentís más cómodo?

Me gusta mucho el guion porque estoy más en el imaginario del programa y en realidad ser host sólo me lleva media hora. Donde más pasó el tiempo es en el guion y, como me enseñó mi amigo Genaro Quiroga, el papel aguanta todo. Entonces, uno puede escribir que se va a abrir el mar y que va a pasar Moisés en el medio pero el ingenio está puesto en cómo se resuelve en el estudio. La mejor parte es que tenes un universo infinito de cosas para hacer con el programa pero tienes el papel. Navegar en ese papel, es para mi de lo más padre.

¿Alguna vez te saliste del guion?

Una vez hice un comentario que pensé que era un chiste inofensivo y nos dió un backlash de años. Dije que no se le entendía nada a los chilenos y para la segunda temporada fuimos a Chile a dar una conferencia. Estábamos en un junket y se paró un chileno para preguntar pero no le entendí nada. Me puse blanco porque empecé a preguntarme qué me estaba queriendo decir. Entonces, le dije que había un problema con los micrófonos y pedí que vuelva a repetir lo que dijo pero seguí sin entenderlo. Por lo tanto, aproveche para agradecer la calidez con la que me recibieron y fingí responder.

Por último, tu talk show es uno de los más vistos de Latinoamerica y lo podemos comparar con los estadounidense, ¿te gustaría probar el rol de entrevistador?

En Latinoamérica no funciona porque no tenemos un star system de calidad. Por ejemplo, si invitas a Justin Timberlake, Beyonce u otro baila, canta, se viste y hace un sketch de sopa adorable. En cambio si invitas a Fernando Colunga te va a poner excusas. Esto me lleva a plantear que necesitamos exigirle a la gente que se dedica al entertainment que entretenga porque la mayoría lo único que hace es estar guapa y mostrar sus cirugías. En ese sentido es muy desmotivante invitar a alguien que no tiene nada para decir.