La verdad está veinticinco años afuera

Entender la actualidad, el boom de las series de TV solo es posible si se parte en ese análisis desde X-Files, Los Expedientes Secretos X. El show, que hoy cumple 25 años desde la emisión de su episodio piloto, fue un parte aguas en el modelo de series de TV, aprovechó el auge y la expansión del cable e introdujo definitivamente los conceptos de serialidad y temporada

Un concepto que marcó una división de aguas en el universo del formato

El 10 de septiembre de 1993 llegó a la TV el episodio piloto de una serie acerca de casos
paranormales protagonizada por dos actores poco conocidos. El show irrumpió en la
pantalla con un sugerente título: The X-Files (Los Expedientes Secretos X, como se conoció
en Latinoamérica o Código X, en España).
Su creador fue Chris Carter, un californiano de 36 años con experiencia como guionista y
un corto camino como productor de TV. Su olfato para captar la coyuntura del momento, la neurosis y paranoia del fin de siglo, lo llevó a combinar sabiamente algo de la estética de Twin Peaks, la serie que tres años antes había modificado la ficción en televisión, con varios experimentos de programas clase B y algunas series de las que él había sido fan y seguidor.

Con buen pulso para la lograr una buena estructura en el relato, definió todo un universo alrededor de la pareja protagonista: los los agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, ciertamente dos de los personajes clave de la TV de esa década. Esa pareja era personificada por los actores David Duchovny y Gillian Anderson, dos persona con una experiencia, tanto en pantalla grande como chica, prácticamente nula. Por esas cosas de la vida y el negocio de la televisión, esas cosas que no se pueden programar y que ilustran el significado del azar, esos dos ignotos lograron una química inigualable desde el primer
episodio y esa fue una de las claves del éxito de la serie.

El cóctel de la revolución en la TV

Una combinación perfecta entre creencia neurótica y obsesiva, por un lado y escepticismo y lógica lapidaria, por el otro. Este par de investigadores persiguieron durante una década extraños casos con un flanco inexplicable, situaciones de actividad paranormal. La neurosis de fin de milenio y la idea de una conspiración global que involucra a gobiernos, extraterrestres y poderes paragubernamentales se fue matizando episodio a episodio. Este modelo de historia, de relato abierto en sus máximas posibilidades, tuvo una respuesta inmediata en buenos índices de audiencia y en la aparición de seguidores incondicionales a lo largo de todo el mundo. El “continuará”, el “cliffhanger” al final de cada episodio de la mitología se convirtieron en moneda corriente y, desde entonces, fue uno de los pasos fundamentales para la serialización de las historias, algo que en las series actuales forma parte de su cuore narrativo.

Por qué es un show fundamental para entender el boom de las series en la actualidad

La influencia de Los Expedientes Secretos X va más allá del análisis respecto de lo que
generó en cuanto a estilo y estructura narrativa. Fue una cantera de la cual emergieron
algunos de los principales showrunners y productores de las mejores series actuales.
Fueron parte del equipo: Howard Gordon, responsable de 24, Homeland Tyrant y varias
otras; David Nutter, director ganador de Emmy por Game of Thrones y showrunner de The Flash; Frank Spotnitz, creador de The Man in the high Castle y nada menos que Vince
Gilligan, creador de Breaking Bad y Better Call Saul. Según el mismo Gilligan, aprendió a desarrollar narrativamente el formato y las posibilidades del relato con su trabajo para Los Expedientes Secretos X. Los cuatro actos seguidos a un teaser (secuencia previa a los títulos) fueron un clásico entre los programas de los últimos años. Chris Carter, el creador de la serie, era un fanático del teaser de inicio para atrapar al espectador desde el primer instante del episodio.

Guía de episodios indispensables de Los Expedientes Secretos X

Piloto Un presunto caso de abducción y presentación formal de Mulder y Scully. Síntesis
de un inicio perfecto.

Beyond the Sea: Un episodio clave de la primera temporada. Los roles se invierten y el
agente Mulder pasa a ser el escéptico mientras que la agente Scully se aferra a los
testimonios de un asesino serial que le ofrece datos muy precisos de su recientemente
difunto padre (1994).

Ice: Otro episodio de la primera temporada. Un capítulo claustrofóbico que transcurre en
la Antártida cuando los agentes van a investigar un extraño caso de asesinato y delirio
paranoico. Un homenaje al clásico de terror y ciencia ficción del cine La Cosa (The Thing,
John Carpenter, 1982).

The Calusari: Un episodio de exorcismo perteneciente a la segunda temporada de la
serie.

Clyde Bruckman’s Final Repose : considerado uno de los mejores episodios de la serie,
este capítulo mezcla humor negro con investigaciones paranormales. El responsable del
guión es el genial Darin Morgan, que retorna ahora para escribir un episodio de la nueva
miniserie. Un gran papel secundario como actor invitado de Peter Boyle.

Kill Switch: Ya en la quinta temporada, y con la popularidad de la serie a pleno, Chris
Carter contó con la participación del escritor Wiliam Gibson (Neuromante) para que
desarrollara este episodio. Le sigue a otro (Chinga), escrito por Stephen King. Dos perlitas.

Millennium : El episodio en el que se cruzan (un crossover) Los Expedientes Secretos X
con Millenium, ambas series creadas por Chris Carter. Mulder y Frank Black (Lance
Henriksen, el protagonista de Millennium) se unen para resolver un peculiar caso. El
guionista de este episodio es Vince Gilligan.

Pusher: es el décimo séptimo episodio de la tercera temporada. Es dirigido por Rob Bowman y el guionista es nada menos que Vince Gilligan, creador de Breaking Bad. La historia de este “manipulador” bien podría pensarse como el germen del concepto de Walter White.

X-Cops: un episodio que parodia al programa COPS de FOX TV. Mulder y Scully persiguen un clásico caso inexplicable y son seguidos por el equipo del docu reality policial. Toda la estética es a cámara en mano y con textura de video. El guionista es, claro, Vince Gilligan. Es un episodio de la séptima temporada.

 

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